Experimentos con bebidas carbonatadas

beber cola

Tanto en reuniones o fiestas infantiles, como meriendas y hasta de acompañantes en las comidas vemos las bebidas gaseosas carbonatadas. Como es evidente, resulta ser uno de los hábitos más queridos y deseados dentro de la sociedad consumista, ya que su practicidad brinda al consumidor grandes ventajas que varían entre la comodidad de su almacenamiento, fácil conservación, precio accesible y hasta una deliciosa variedad en sabores que a todos los miembros de la familia le gusta, entre la que se destaca como favorita, la deliciosa bebida morena  “Coca cola”.

Lo que muy pocos saben es que mucho hay sobre los efectos  nocivos que tienen sobre la salud, debido a que  sus fuertes componentes químicos generan problemas a corto, mediano y largo plazo, tan sólo con beber de ellas unas pocas veces a la semana. Los problemas más comunes van a empezar con el sobrepeso, ya que cada lata de estas bebidas tiene cerca de 30gr de azúcar, lo que equivale a 10 cubos; aportando un alto índice glicémico para el poco nivel de saciedad de manera que hace que crezca la ansiedad por seguir tomando más y más sin parar, provocando de manera simultánea que el aumento de azúcar fortalezca el padecimiento de trastornos respiratorios como el  asma.

refrescos

Las reacciones que se desencadenan a corto plazo son de igual manera impresionantes, muchos ni se imaginan el daño que le ocasionan al organismo de los pequeños en casa desde el momento en que ingieren las bebidas.

A partir de los primeros minutos el organismo reacciona como contraataque a las 10 cucharadas de azúcar ingeridas, produciendo inmediatamente ácido fosfórico en altas cantidades, razón por la cual no vomitamos para revertir la amenaza.

Poco después, a unos 20 minutos, se incrementan los niveles de glucosa en la sangre, haciendo que el hígado convierta las  reservas de azúcar disponibles en grasa.

A los 40 minutos, las pupilas se dilatan por consecuencia de la cafeína absorbida, elevándose a su vez la presión sanguínea y vaciando más azúcar al torrente sanguíneo desde el hígado.

Se produce dopamina a los 45 minutos en cantidades que asemejan lo que produce el mismo comportamiento en alguien que consuma heroína.

A los 60 minutos, se desechan importantes electrolitos por la orina, el calcio, zinc y magnesio son desviados de su vital viaje a los huesos para eliminarlos del cuerpo.

En el estómago por causa del agua carbonatada suceden otras reacciones que aumentan las secreciones y con ellas la acidez del jugo gástrico correspondiendo que en grandes cantidades sea la causa principal de las úlceras y cáncer de estómago.

Pero además de eso, ¿alguna vez han escuchado que la misma agua hirviendo que se utiliza para suavizar una papa es la misma que endurece un huevo?

Aplicando la frase anterior en ésta ocasión, vemos que se desencadenan reacciones nocivas contra el organismo humano al utilizar, o en este caso, ingerir las bebidas carbonatadas. Pero además de hacernos daño nosotros mismos, podemos utilizar sus componentes en pro a nuestras necesidades en diversos experimentos para demostrar cómo las bebidas carbonatadas quitan la corrosión en algunos metales, pero que  no afectan directamente el estómago por la acción del ácido fosfórico.

tornillo refresco

Ejecutando un simple experimento en casa para niños, podremos comprobar que por este método se puede eliminar el óxido en tornillos con una facilidad relativa. La razón por la que eso ocurre es  porque el efecto que el ácido de la bebida tiene entrando en contacto con el óxido de cualquier metal, hace que se desprendan pequeñas porciones del material oxidado.

Para comprobarlo, se debe utilizar lo siguiente:

  1. Cantidad necesaria de Coca Cola.
  2. Frascos transparentes
  3. Clavos oxidados

Procedimiento: Sumergir las piezas oxidadas en los frascos con Coca Cola durante una noche. Al día siguiente frota cada pieza con una toalla o trapo viejo que posteriormente será desechado, observando cómo fácilmente puede desprenderse del clavo. De ser necesario, repetir el procedimiento para piezas más afectadas. Lo importante de saber esto, es enseñar a los niños cómo cuidar su estómago, que debe ser prioridad no abusar de ciertas sustancias como los refrescos, así como también cambiar hábitos alimenticios para que los riesgos a padecer ciertas enfermedades cardíacas disminuyan o se eviten. Lo más sano es consumir zumos de fruta y agua, cambiándolos por las gaseosas.